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Comida Salón

La hora de la Comida, lleva implícitos los mismos valores. Compartir la mesa con el otro y dar servicio.

Paralelamente, el niño desde muy pequeñito, va absorbiendo mediante la forma que realiza esta actividad, valores como: el gozo por preparar alimentos, el cuidado en la selección de los ingredientes, el equilibrio de un menú, el encanto de ser anfitrión. Esta es una más de las actividades en la que resulta de gran importancia el apoyo de la familia.

La energía y el compromiso con que los padres acompañen a sus hijos en esta actividad va a definir lo que en realidad ellos logren conquistar con ella. Preparar la Canasta con la comida para todos los compañeros que tiene un niño en su salón, es una actividad en la que impera la generosidad.

La selección y el equilibrio de los ingredientes que se usan en su preparación, forman hábitos de higiene y vigila la salud de los pequeños.

    El hecho de llevar cada quién su “lunch” y el uso de la “tiendita”, propicia la competencia, el egoísmo y el robo. Además del consumo de alimentos dañinos a la salud, considerados como “alimentos chatarra”.

Paso a la Secundaria

Otra preocupación que tienen muchos padres que inician en Montessori, es el hecho de saber: ¿Qué pasa cuando su hijo sale de Montessori y entra a la secundaria?

La posibilidad de que el niño pueda integrarse a las escuelas que le esperan, se debe básicamente a dos factores, uno tiene que ver con su desarrollo en el área emocional y el otro tiene que ver con su desarrollo intelectual y su nivel académico.

Para comprender cómo el niño se construye en Montessori, debemos partir de los estudios del Doctor Sperry, premio Nobel de la medicina en 1981.

El cerebro del ser humano está formado por dos hemisferios, el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo. En el hemisferio Izquierdo se encuentran todas las ciencias exactas, la matemática, el lenguaje. Es analítico y lógico, en esta parte del cerebro está todo aquello que tiene que ver con el aspecto científico.

En el hemisferio derecho, se encuentran las emociones, las sensaciones, la imaginación, la creatividad. Es el cerebro artístico.

En él están las imágenes, el ritmo, es perceptivo, atemporal, es intuitivo y soñador.Los dos hemisferios se interrelacionan por medio de un puente que se encuentra al centro de ellos dividiéndolos y comunicándolos a la vez.

Del equilibrio de los dos hemisferios y de la comunicación entre ellos, es que va a depender la sana relación del niño con su ambiente, considerando en él el aspecto social y académico. Científicos, han coincidido en que la inteligencia se desarrolla a través de la interacción con el medio ambiente. El niño hereda la inteligencia de sus padres y a través de su vivencia, la puede desarrollar o bien la puede estancar, o perder.

El diseño de trabajo en Montessori está hecho de tal manera que el niño se encuentra interactuando continuamente con el ambiente.

Lo hace a través de todos los sentidos y esto le permite estar en un continuo reto a sus facultades, a su capacidad de razonar y de pensar. Esto provoca el constante desarrollo de su inteligencia y sus capacidades pueden aflorar. Así es cómo se ha dado a lo largo de la historia, el ascenso del hombre, con la conquista de su propia persona y la de su ambiente.

    Por otro lado, cuando un niño ha crecido sobre la base del amor, es un chico con su área emocional sólida. Amar al hijo, es saber marcarle los lineamientos a seguir con límites claros y firmes, con energía, congruencia y respeto.

    La carga de emociones depositadas con rabia sobre el niño o las palabras ofensivas e hirientes, solo dejan en el chico resentimiento y un enojo contenido por ahora, pero que saldrá a la luz de la manera menos deseada por los padres, cuando nuestro pequeño deja de serlo para dar paso al adolescente.

    Cuidando este aspecto de su persona, vigilando la construcción de su alma a través de estas herramientas, es que estamos permitiendo al niño, construir su hemisferio derecho.

    De esta manera el niño da paso a la Inteligencia Emocional que será la que le permita que todo lo demás fluya. Lo hace a través de todos los sentidos y esto le permite estar en un continuo reto a sus facultades, a su capacidad de razonar y de pensar.

    Esto provoca el constante desarrollo de su inteligencia y sus capacidades pueden aflorar.

    Así es cómo se ha dado a lo largo de la historia, el ascenso del hombre, con la conquista de su propia persona y la de su ambiente. Por otro lado, cuando un niño ha crecido sobre la base del amor, es un chico con su área emocional sólida. Amar al hijo, es saber marcarle los lineamientos a seguir con límites claros y firmes, con energía, congruencia y respeto.

    La carga de emociones depositadas con rabia sobre el niño o las palabras ofensivas e hirientes, solo dejan en el chico resentimiento y un enojo contenido por ahora, pero que saldrá a la luz de la manera menos deseada por los padres, cuando nuestro pequeño deja de serlo para dar paso al adolescente.

    Cuidando este aspecto de su persona, vigilando la construcción de su alma a través de estas herramientas, es que estamos permitiendo al niño, construir su hemisferio derecho.

    De esta manera el niño da paso a la Inteligencia Emocional que será la que le permita que todo lo demás fluya.

Libertad Respondable

Una libertad con responsabilidad ayudar a nuestros hijos a ser libres sin caer en el libertinaje

Es tan difícil de lograr, como lo es el ser padre con autoridad sin ser autoritarios. Estamos conscientes de esta necesidad de los padres y por eso les ofrecemos el apoyo y la asesoría necesaria para poder superar las principales dificultades que se van cruzando en el camino.

Esta es la gran conquista de Montessori: Una libertad con responsabilidad, libertad con límites, que construye un ambiente como el que acabas de observar, lleno de silencio, de trabajo, de respeto, que nos provoca un sentimiento de paz y quietud espiritual. Esto es lo que María Montessori llama “Sociedad por Cohesión”. Los niños en el ambiente, pasan a formar una sociedad ligada por misteriosos vínculos, que actúa, como un único cuerpo.

Estos lazos están formados por un sentimiento común y, sin embargo, individual; a pesar de ser individuos independientes, se hallan movidos por un mismo impulso. Sentir esta energía comunitaria es una de las cosas más conmovedoras cuando por primera vez nos encontramos con un grupo Montessori. Cada niño hace lo suyo, pero siempre está presente en ellos el derecho de ser respetado que tiene él mismo y el otro. Este es el verdadero concepto de Disciplina, esa actitud que brota del centro mismo de la persona y no aquella que es impuesta de afuera hacia adentro.

Mitos

A los Padres de familia de nuevo Ingreso en nuestra Comunidad.

Bienvenido a nuestra Comunidad. Entrar a Montessori es iniciar la aventura de descubrir un mundo lleno de sorpresas en la que el principal elemento es el niño. Seguramente antes de aventurarte a visitar este lugar, has escuchado un comentario con el que alguna persona ha tratado de prevenirte sobre el peligro que representa este tipo de escuelas en las que “Los niños hacen lo que quieren”.

De alguna manera este comentario es real, solo que la diferencia en el contenido de lo que acabas de observarY lo que has escuchado, es que aquí los niños como dice María Montessori no hacen lo que quieren sino más bien“Quieren lo que hacen”. Cuando el niño ama lo que hace, impregna de una actitud positiva su trabajo.

    Adquiere un sentido de posesión de sí mismo al ejercer el uso de su voluntad para realizar una acción que le ayuda a construirse a sí mismo y no un acto que brota de su capricho conduciéndolo a perderse.

    Muchas veces tú como padre de familia has tenido esta experiencia. Sabes muy bien cuándo tu hijo está actuando de forma libre pero con un sentido de ser dueño de sí mismo y cuándo sientes la necesidad de marcarle los límites porque su actitud es producto de una conducta irracional.

    Los padres, cuando iniciamos esta maravillosa aventura de educar a nuestros hijos, estamos llenos de ilusiones, entusiasmo y sobre todo de un amor incondicional para ellos.

    Para cumplir con nuestra labor, contamos con el maravilloso regalo

    de la intuición paterna o materna, que nos indica muchas veces lo que está bien o mal. Sin embargo, la vida se encarga inmediatamente de tendernos trampas, zancadillas y retos, esto, muchas veces nos hace ir perdiendo el entusiasmo que sentimos al enterarnos de que nuestro primer hijo venía en camino.